

Un grupo de estudiantes de Ingeniería Biomédica de la Universidad Nacional de Córdoba desarrolló una prótesis biónica accesible para una joven que nació sin una mano. El proyecto combina impresión 3D, electrónica y compromiso social para acercar una tecnología que, en el mercado, suele tener costos inalcanzables.
La innovación tecnológica cobra verdadero sentido cuando logra mejorar la vida de las personas. Esa premisa impulsó a un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) a desarrollar una prótesis biónica de bajo costo, pensada para ampliar el acceso a las tecnologías asistivas y responder a una necesidad concreta: permitir que una joven nacida sin una mano pudiera recuperar funciones que hasta ahora resultaban muy difíciles de realizar.
El proyecto fue desarrollado en el marco del Programa de Innovación y Desarrollo Tecnológico de la UNC por un equipo multidisciplinario integrado por estudiantes de Ingeniería Biomédica. Entre ellos se encuentra Antonio Petruele, quien explicó que la iniciativa nació a partir de la historia de Milagros «Mili» Vásquez, una joven con una diferencia congénita en uno de sus miembros superiores que necesitaba una prótesis funcional para actividades cotidianas, entre ellas conducir un automóvil con transmisión manual.
Tecnología accesible
La prótesis fue construida utilizando impresión 3D, componentes electrónicos de bajo costo, una plataforma Arduino, sensores mioeléctricos capaces de captar las señales musculares y materiales biodegradables como PLA, un plástico derivado del almidón de maíz y otras fuentes vegetales. El objetivo fue demostrar que es posible desarrollar dispositivos funcionales sin depender de tecnologías importadas de altísimo valor económico.
Durante el desarrollo, el equipo enfrentó numerosos desafíos técnicos. Las primeras versiones no respondían correctamente a las señales musculares de la usuaria, por lo que fue necesario rediseñar el sistema varias veces hasta lograr un funcionamiento satisfactorio. Esa etapa de prueba y error permitió mejorar el dispositivo y sentó las bases para futuras versiones más precisas.
Cuando la experiencia personal impulsa la ciencia
Uno de los aspectos más valiosos del proyecto fue el trabajo conjunto entre los estudiantes y la futura usuaria. Desde el comienzo, Milagros participó de las pruebas y aportó información sobre sus necesidades reales, permitiendo que el diseño se adaptara a su vida cotidiana y no al revés.
Este enfoque, conocido como diseño centrado en el usuario, es considerado una de las tendencias más importantes en ingeniería biomédica porque involucra a las personas con discapacidad en todas las etapas del desarrollo tecnológico.
Un problema de acceso que persiste
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 2.500 millones de personas en el mundo necesitan al menos una tecnología asistiva —como prótesis, órtesis, sillas de ruedas o dispositivos auditivos— y se estima que casi mil millones no pueden acceder a ellas debido a su elevado costo, la falta de cobertura o la escasa disponibilidad de servicios especializados.
En América Latina, las prótesis mioeléctricas comerciales pueden costar entre 10.000 y más de 50.000 dólares, valores que las vuelven inaccesibles para gran parte de la población. Frente a este escenario, el desarrollo de alternativas nacionales basadas en impresión 3D y hardware abierto representa una oportunidad para democratizar el acceso a estas tecnologías.
Ciencia con impacto social
Más allá del logro tecnológico, el proyecto demuestra el potencial que tienen las universidades públicas para generar soluciones concretas a problemas cotidianos. La combinación de conocimiento científico, innovación y compromiso social permite avanzar hacia tecnologías más accesibles, personalizadas y sostenibles.
Los estudiantes de la UNC ya trabajan en nuevas mejoras para perfeccionar el sistema de control mioeléctrico y aumentar la precisión de los movimientos. El objetivo es que estas prótesis puedan producirse a mayor escala y beneficiar a muchas otras personas que hoy no pueden acceder a dispositivos de este tipo.
Historias como esta muestran que la inclusión también se construye desde los laboratorios. Cuando la ingeniería escucha las necesidades reales de las personas y pone la tecnología al servicio de la comunidad, la innovación deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una herramienta concreta de igualdad de oportunidades.

